sábado, 20 de diciembre de 2025

TRAYECTO FINAL: REFLEXION FINAL

 Cuando empecé a escribir este blog, lo hice con bastante miedo. La idea de tener tanta libertad me resultaba, sinceramente, un poco aterradora. Nunca había hecho un trabajo así: sin un tema cerrado, sin una estructura rígida, dando mi opinión personal y hablando de cosas que realmente me gustan. No estaba acostumbrada a este tipo de propuestas y, al principio, me sentí bastante agobiada.

Sin embargo, a medida que fui avanzando y escribiendo las distintas entradas, ese miedo se fue transformando en algo muy diferente. Este blog se ha convertido en una oportunidad para expresarme, para reflexionar, para unir mis intereses personales con la educación y para darme cuenta de que mi opinión también tiene valor. He podido escribir sobre experiencias que forman parte de mí y hacerlo de una manera especial, creativa y libre.

Además, algo que no esperaba y que me ha gustado mucho ha sido poder leer los blogs de mis compañeros. Conocer sus puntos de vista, sus intereses y sus reflexiones me ha permitido entenderlos mejor y sentirme más conectada con la clase. Creo que este tipo de trabajos ayudan a crear un ambiente más cercano y humano.

En cuanto a la asignatura de Didáctica, mis expectativas iniciales eran muy distintas a la realidad. Pensaba que iba a ser una asignatura muy teórica, complicada, centrada en leyes y conceptos difíciles. Sin embargo, ha sido todo lo contrario. Se me ha hecho amena, lúdica y muy comprensible, y he disfrutado mucho de las clases. He aprendido sin sentir que estaba constantemente estudiando, algo que no siempre pasa en la universidad.

El proyecto final merece una mención especial. Al principio me asustó muchísimo: no lo entendía bien, me parecía todo muy disperso y sentía que no iba a ser capaz de hacerlo. Pero gracias al trabajo en grupo y, sobre todo, al apoyo de mis amigas, el proceso fue mucho mejor de lo que imaginaba. El resultado final me ha dejado muy satisfecha y, lo más importante, he disfrutado haciéndolo. Siento que me ha aportado mucho tanto a nivel educativo como personal.

En definitiva, este blog y esta asignatura me han ayudado a salir de mi zona de confort, a confiar más en mí y a entender la educación desde una perspectiva más cercana y creativa. Me llevo aprendizajes, buenos momentos y la certeza de que enseñar también puede ser una experiencia divertida, compartida y significativa.

¿ACTUACIÓN DE NAVIDAD O MOMENTO DE RELACIONAR FAMILIA CON ESCUELA?

 El otro día fui a ver la actuación de Navidad de mi hermana y salí con una sensación muy distinta a la habitual. No fue el típico festival en el que los niños bailan una canción, aplaudes y te vas a casa. Esta vez, el colegio decidió hacer algo diferente: transformaron la actuación en una especie de Grand Prix, con juegos, pruebas y participación directa de las familias.

Para quien no lo conozca, el Grand Prix es un formato de juegos por equipos, dinámico y divertido. Pues bien, lo adaptaron al contexto escolar y lo convirtieron en una actividad en la que los niños no eran solo espectadores ni protagonistas pasivos, sino que compartían el escenario con sus familias.

Lo que más me llamó la atención no fueron los juegos en sí, sino el ambiente que se creó. Padres, madres, abuelos y niños riéndose juntos, colaborando, animándose unos a otros.
No era una actuación “para lucirse”, sino una experiencia compartida.

Desde un punto de vista educativo, este tipo de actividades tienen un valor enorme. No solo trabajan aspectos como el juego, la expresión corporal o el trabajo en equipo, sino que refuerzan la relación entre la familia y la escuela, algo fundamental en el desarrollo del alumnado.

Muchas veces hablamos de la necesidad de que las familias se impliquen en la educación, pero no siempre sabemos cómo hacerlo. Actividades como esta son una forma muy natural de conseguirlo.
Las familias no solo van a “ver”, sino que participan, se implican y forman parte del aprendizaje.

Para los niños, ver a sus familiares jugando en el colegio, compartiendo espacio con sus profesores y compañeros, refuerza la idea de que la escuela es un lugar cercano, seguro y compartido. Se sienten acompañados y valorados.

Como futura maestra, este tipo de iniciativas me hacen pensar en la importancia de salir de lo tradicional y atreverse a innovar. A veces no hace falta hacer algo complicado, solo darle una vuelta a lo de siempre y convertirlo en una experiencia más significativa.

Ese Grand Prix no fue solo una actividad navideña diferente; fue un ejemplo de cómo el juego puede unir, comunicar y educar al mismo tiempo.
Y al final, eso es lo que debería buscar la escuela: crear momentos que no solo se recuerden, sino que construyan comunidad.

( me hubiese gustado añadir fotos del momento pero mi madre no me ha mandado los videos todavía por que no tiene espacio :( )

EL RECREOCIO

El otro día estaba echando un vistazo a la página web de mi antigua colegio( os dejo por aquí en el enlace por que creo que tienen cosas muy interesantes https://ceipsantamarinamagan.blogspot.com/p/otros-recursos-analisis-sintactico.html), de vez en cuando me gusta meterme para ver que nuevas iniciativas proponen, pues aún a día de hoy todavía recuerdo con cariño muchas de las actividades que hacíamos y pensando justo en eso en mi momento mas melancólico me acorde del RECREOCIO, una propuesta sencilla, pero muy bien pensada: aprovechar el tiempo de recreo para ofrecer actividades distintas cada día de la semana, fomentando el aprendizaje de una forma libre, lúdica y motivadora.

Lo especial de RECREOCIO es que no sentías que estabas “en clase”. Participabas porque te apetecía, porque te divertía, y sin darte cuenta estabas aprendiendo.


 Un recreo diferente cada día

Cada día de la semana estaba dedicado a una actividad distinta, lo que permitía que todos los alumnos encontraran algo que les interesara, tú solo tenias que apuntar tu nombre en la actividad que mas te llamase la atención:

  • Lunes: manualidades, donde desarrollábamos la creatividad y la motricidad fina.

  • Martes: huerto, un espacio para aprender sobre la naturaleza, el cuidado del entorno y el trabajo en equipo.

  • Miércoles: taller de lectura, pensado para fomentar el gusto por leer sin obligaciones.( mi favorito sin duda, aún recuerdo cuando gane el premio por leerme la mitad de la biblioteca)

  • Jueves: disfraces, una actividad perfecta para la expresión corporal, la imaginación y el juego simbólico.

  • Viernes: informática, donde empezábamos a familiarizarnos con la tecnología de forma guiada y responsable.


 Una mirada didáctica al RECREOCIO

Ahora bien si nos centramos en un punto de vista mas educativo y dejamos de lado mi subjetividad melancólica, RECREOCIO es un claro ejemplo de aprendizaje significativo. Se trabajaban competencias clave sin exámenes ni fichas, simplemente a través de la experiencia.
Además, respetaba los intereses del alumnado, fomentaba la autonomía y ofrecía un espacio inclusivo donde cada niño podía elegir cómo participar.

Como futura maestra, me parece una forma muy acertada de entender el recreo: no solo como un descanso, sino como una oportunidad para educar desde el juego, el movimiento y la creatividad. Pues a pesar de que fuera, en el resto del patio seguía habiendo un montón de juguetes y juego libre el RECREOCIO siempre estaba lleno, por lo que me hace pensar que sin duda fue una propuesta innovadora y genial

jueves, 4 de diciembre de 2025

 Barrera lingüística en el cole: lo que un maestro está haciendo (y lo que propone

El otro día haciendo el trabajo final de esta asignatura tuve la oportunidad de entrevistar a una profesora de mi antiguo colegio, tutora de un curso de 4 º de primaria.

 En su clase de 21 alumnos hay: 2 niños recién llegados de Marruecos que no hablan nada de castellano, 1 niño que acaba de venir de Venezuela y algunos del Este de Europa que sí domina el idioma.

Ante esto le pregunte si el hecho de tener una  barrera tan grande como el idioma le impedía o le complicaba su manera de enseñar, ella me contesto que sí, que el lenguaje no solo ralentizaba su aprendizaje, sino que también afectaba a su manera de relacionarse con los demás, pues a menudo solemos pensar o creer que este tipo de niños son agresivos o irascibles pero ella me hizo ver que estamos equivocados, que este tipo de comportamientos no es solo mas que el resultado de una falta de recursos para expresarse, pues los niños que no tienen palabras se frustran, empujan, pegan… no porque quieran, sino porque no saben decir “para” o “me duele”.

Y además me contaba que la relación con la familia se complica mucho mas, pues esta tampoco suele tener muchos conocimientos del idioma y en todo caso el hombre es el que suele dominarlo un poco mas debido al trabajo, pero como me comentaba ella, lo mas común en estas culturas es que las madres sean las encargadas del ámbito escolar. Así que la comunicación queda en un “hola-adiós” en la puerta o en mensajes básicos por la plataforma.

Ella lo vive en primera persona y dice algo muy duro pero muy real: “Desde el centro podemos enseñar español al niño, pero a la familia no nos corresponde. Y hasta que la familia no hable un poquito, el niño va más lento y la colaboración es imposible.”

Aún así, no se queda en el lamento, y me conto que ella uso aplicaciones como Telegram para subir fotos diarias y videos donde se ven a los alumnos realizando las actividades para puedan ver que hacen sus hijos. Dice que eso ya es un primer paso: las familias sienten que forman parte aunque no puedan hablar.

En conclusión la maestra propone que aparte de esta medida se pudiese organizar eventos en los que puedan participar estas familias de forma activa y otro tipos de talleres que les ayuden a reforzar el castellano.

jueves, 20 de noviembre de 2025

   


Situación de Aprendizaje: “HISTORIAS QUE NOS UNEN”

Nivel: 4.º de Primaria (aprox. 9-10 años)
Duración estimada: 4-5 semanas
Áreas implicadas: Lengua Castellana, Conocimiento del Medio/CCSS, Educación Artística, Competencia Digital, Valores Cívicos y Éticos.
Metodología: Aprendizaje cooperativo, aprendizaje basado en proyectos (ABP), DUA (Diseño Universal para el Aprendizaje), aprendizaje servicio.
Producto final: Creación de un “Libro Digital de Historias del Mundo” elaborado por el alumnado.

Tras la visita a mi antiguo colegio para realizar una entrevista a un profesora, además de hablarme del tema inicial, también comento por encima que actualmente ese colegio ha recibido bastantes alumnos que proceden de distintas culturas, por lo que pensando sobre eso se me ocurrió que mi tarea de una situación educativa podría estar enfocada a la integración de estos nuevos alumnos en este centro, por lo que con la ayuda de la ia he diseñado un plan de trabajo que busca responder  ha esta idea y además adaptarse al curriculum dado por la LOMLOE, abarcando distintas competencias que se hayan recogidas en esta.

Para empazar la actividad esta pensada para un aula de unos 25 alumnos de cuarto de primaria donde recientemente se han integrado nuevos alumnos de distintas culturas, como he dicho anteriormente busco adaptarla a un contexto educativo basado en la lomloe por lo que se basa en los principios como promovero un enfoque competencial, inclusivo y orientado a la convivencia democrática. A través de actividades narrativas, creativas y digitales, el alumnado trabaja competencias como la comunicación lingüística, la competencia digital, la ciudadanía, la expresión cultural y el aprendizaje cooperativo. Los saberes implicados abarcan la comprensión y producción de textos, el conocimiento de diferentes culturas y formas de vida, la expresión artística y el uso responsable de herramientas digitales. Todo ello se orienta a objetivos como comprender y respetar la diversidad, compartir historias personales, desarrollar habilidades comunicativas y digitales, mostrar empatía y construir un clima de aula basado en el respeto y la colaboración.

 

El desarrollo de la situación de aprendizaje comienza con una fase de activación que tiene lugar durante la primera semana. Se inicia con la actividad llamada “La maleta viajera”, en la que se presenta al alumnado una maleta llena de objetos procedentes de diferentes culturas, como pañuelos, monedas o fotografías, invitándolos a imaginar historias y orígenes para despertar su curiosidad y activar sus conocimientos previos. A continuación, se realiza una asamblea intercultural donde cada niño o niña puede compartir aspectos de su origen o el de su familia, favoreciendo así la creación de vínculos y la normalización de la diversidad presente en el aula.

Durante las semanas dos y tres se desarrolla una fase de exploración e investigación. Cada alumno o alumna realiza una entrevista a un familiar para conocer alguna historia, tradición o anécdota significativa, contando con adaptaciones para quienes lo necesiten mediante pictogramas, guiones visuales o apoyos del PT/AL. Posteriormente, en el taller de narrativa y emociones, transforman la información recopilada en un pequeño relato personal a través de técnicas narrativas y recursos variados, disponiendo de plantillas, audios o apoyos visuales para garantizar la accesibilidad. Finalmente, en el taller digital, los grupos cooperativos utilizan herramientas como BookCreator o Canva Educación para diseñar la página que aportarán al libro conjunto.

En las semanas tres y cuatro, la clase se centra en la creación del producto final: el “Libro Digital de Historias del Mundo”. Cada grupo elabora una sección del libro combinando textos, dibujos, fotos familiares con permiso o audios, revisando posteriormente el trabajo mediante un proceso de coevaluación con rúbricas sencillas.

Durante la quinta semana tiene lugar la fase de difusión. El libro se presenta públicamente a las familias en la escuela o en un espacio comunitario, invitando también a representantes municipales o asociaciones locales. Además, el libro se comparte en la web del centro para que pueda ser disfrutado por toda la comunidad. El proyecto finaliza con la creación colectiva de un “Mural de palabras que nos unen”, compuesto por vocablos en las diferentes lenguas presentes en el aula.

A lo largo de toda la propuesta se aplica el enfoque DUA para garantizar la inclusión. Se ofrecen materiales visuales, auditivos y manipulativos; múltiples formas de participación y expresión; apoyos lingüísticos para alumnado recién llegado mediante pictogramas, frases modelo o ayudas en L2; grupos heterogéneos con roles accesibles; y adaptaciones específicas para alumnado con NEAE como temporizadores visuales, tablets o guiones simplificados.

La evaluación se realiza de manera formativa y competencial mediante distintos instrumentos: rúbricas para valorar los relatos, listas de cotejo sobre el uso de herramientas digitales, rúbricas de trabajo cooperativo, autoevaluaciones emocionales y observación sistemática del docente. Esta evaluación permite comprobar el desarrollo de criterios LOMLOE como la producción de textos adecuados a la intención comunicativa, el reconocimiento positivo de la diversidad cultural, el uso básico de herramientas digitales, la participación cooperativa y la expresión creativa a través de diferentes lenguajes artísticos.

Para llevar a cabo las actividades se utilizan recursos variados como tablets, material artístico, la maleta con objetos culturales, grabadoras o micrófonos, plantillas de apoyo, aplicaciones educativas accesibles y diccionarios bilingües o pictográficos. Finalmente, la implicación de la comunidad es esencial: se invita a familias de distintas procedencias a compartir cuentos tradicionales, se colabora con la biblioteca del pueblo y se contempla la creación de un “rincón multicultural permanente” que mantenga vivo el espíritu del proyecto.

 


Para esta actividad he partido de una idea y tema propios que es la integración de niños con distintas culturas en escuelas que cada vez reciben mas alumnos de distintas procedencias, para garantizar su inclusión y visibilazar su origen, pero para ayudarme a planificarla mejor y pensar las distintas competencias a las que corresponde en la LOMLOE he usado la ayuda de chat gpt, además de pedirle una sencilla ilustración que apoyase el proyecto.


viernes, 31 de octubre de 2025


Valores sobre ruedas

 El patinaje artístico enseña mucho más que técnica y equilibrio. A base de entrenamientos, fallos y pequeños logros, vas aprendiendo valores que después aplicas en la vida diaria y, en mi caso, también quiero llevar al aula como futura maestra.

Una de las primeras cosas que aprendes es que nada sale a la primera. Repetir un salto mil veces, caer, levantarte y volver a intentarlo desarrolla paciencia, constancia y disciplina. No es solo mejorar un movimiento, es entender que el esfuerzo constante vale la pena.

También descubres lo importante que es el compañerismo. Aunque patines sola, nunca lo estás realmente, hay entrenadores, amigas y familias apoyando detrás. Además algo fundamentales que no siempre eres tú quien gana o mejora más rápido, a veces eres tú la que se cae y la que no consigue la medalla… pero tu amiga sí. Y ahí aprendes a alegrarte por ella de verdad, a celebrar sus logros sin compararte y a entender que cada una lleva su propio ritmo. Ese tipo de alegría compartida, aunque cueste al principio, es una de las lecciones más bonitas del deporte. Es común ver a las niñas llorar en sus primeras competiciones, pues no están acostumbradas a la decepción y eso suele partirle el corazón a mas de uno, pero lo verdaderamente bonito o emocionante es ver como esas mismas niñas dejan de lado las lagrimas para saltar y chillar de alegría cuando su compañera si ha recibido un apto y esto creo que es una lección de vida muy valiosa.

El patinaje también te enseña a aceptar las derrotas sin rendirte y a vivir los éxitos con humildad. Sabes que hoy puede salir todo perfecto… y mañana no. Eso te mantiene con los pies en la tierra y te recuerda que lo importante es seguir creciendo, no ser perfecta.

En resumen, patinar es aprender a esforzarse, a caerse sin miedo, a apoyarse en los demás y a celebrar tanto los propios avances como los ajenos. Valores que, igual que sobre la pista, también quiero ver en el aula: alumnos que se ayudan, que respetan los tiempos de cada uno y que entienden que todos estamos aprendiendo.

Porque al final, sobre ruedas o en clase, crecer es un camino que se hace paso a paso, con esfuerzo, con apoyo y con una sonrisa cuando alguien más alcanza su meta.

martes, 7 de octubre de 2025

 EDUCAR SOBRE RUEDAS 🛼

 Desde pequeña, el patinaje artístico ha sido mi manera de expresarme, de evadirme, es un deporte al que le he dedicado mucho tiempo de mi vida, que me ha enseñado algo más profundo que una simple técnica: me ha enseñado a seguir intentándolo, a no perder la esperanza y sobre todo tolerancia a la frustración, aprender a manejar las decepciones que puede conllevar presentarse a competiciones, pero también ha convivir, apoyar a los demás, alegrarse por el logro de tus compañeras aunque tu no hayas tenido éxito y es por eso que nace este blog, de esa unión entre mis dos pasiones: educar y patinar. Quiero compartir cómo el patinaje, más allá de ser un deporte, puede convertirse en una escuela de valores, emociones y aprendizaje. Porque, en el fondo, educar y patinar tienen mucho en común: en ambos hay esfuerzo, caídas, superación, creatividad y, sobre todo, ganas de avanzar.


 APRENDER A CAER – El valor educativo del error

Durante mi experiencia dando clases a niñas pequeñas me sorprendió que lo primero que les enseñábamos no era a girar ni a saltar ni incluso a dar los primeros pasitos con los patines, lo primero es como caerse sin hacerse daño.
A simple vista parece un detalle técnico y sin importancia, pero en realidad encierra una gran lección : caer forma parte del proceso, y a mi eso me parece muy bonito, es importante que aprendan que no todo se consigue a la primera y que necesitan esforzarse y ser pacientes.

Cada caída enseña algo: equilibrio, control, resiliencia, confianza. Y sobre todo, enseña que no pasa nada por equivocarse, sin caídas no hay progreso. Quien nunca se arriesga a perder el equilibrio, nunca aprenderá a patinar. En mi club tenemos la costumbre de aplaudir cuando te caes entrenando un salto o giro, no te aplauden por saltar con miedo o sin seguridad, no, te aplauden cuando lo intentas, cuando le pierdes el miedo a caer y entiendes que es la única forma de mejorar.

En educación ocurre exactamente lo mismo.
A veces, el aula se convierte en un espacio donde se teme al error, donde equivocarse se ve como un fallo y no como una oportunidad. Sin embargo, el aprendizaje real ocurre cuando el error se trasforma en reflexión, cuando el docente acompaña la caída y ayuda al alumno a levantarse.

Por eso, enseñar a "caer bien" también debería formar parte de la educación. No hablo solo de caídas físicas, sino de errores, frustraciones, desafíos o miedos. Ahí es cuando un niño entiende que el error no lo define, sino que lo impulsa a mejorar.

TRAYECTO FINAL: REFLEXION FINAL  Cuando empecé a escribir este blog, lo hice con bastante miedo. La idea de tener tanta libertad me resultab...